Los pipiles



son un grupo de pueblos nahuas que como se dijo anteriormente emigraron a El Salvador entre el 900 y 1200 asentándose principalmente en el occidente y centro del territorio. La cultura de los pipiles era similar a la de otros pueblos del Centro de Mesoamérica, especialmente de las nahuas (tolteca).




Los pipiles encabezaron varios altepetl (ciudades-estados) en el territorio, siendo el de Cuzcatlán el que logró imponer su hegemonía, al unificar el territorio pipil para crear el Señorío de Cuzcatlán, sobreviviendo los altepetl sometidos, como provincias dependientes del Taketzani (Nahuatl clásico: Tlatoani) o gobernante de Cuzcatlán. Este señorío estaba organizado como una federación en donde cada uno de las provincias (que en total eran 74) tenían su propio gobierno y podían tener un nivel menor o mayor de autonomía de la cápital Cuzcatlán.
Se considera al Señorío de Cuzcatlán como un Estado-nación debido a que con los datos aportados por fuentes históricas del siglo XVI (tales como: el conquistador Pedro de Alvarado, el oidor Diego García de Palacio y el obispo Francisco Marroquin) puede concluirse que el gobierno de Cuzcatlán tenía el suficiente poder sobre su nación para: reclutar individuos para la guerra o las obras públicas; imponer y cobrar impuestos; y decretar y hacer cumplir las leyes. Estos son tres criterios generalmente aceptados y usados para poder distinguir y definir a un estado-nación


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